¿POR QUÉ CON MI SANGRE?
n Memoriam.
A Juan Manuel Piñuel Villalón
Fría madrugada la que esperaba a Juan Manuel. Fríos despertares sacuden el pueblo de Legutiano. Un temblor de huesos estremece el aire. Un estallido de odio agita los corazones dormidos. Juan Manuel cumple con la obligación de los españoles. Está velando por la seguridad de sus compañeros y amigos en la casa-cuartel. A las tres de la madrugada pasadas, la implacable parca viene a conversar con él. Vestida de amonal o de amosal ¡Que importa! Se aproxima a él y le amortaja de pulmones reventados. De sangre fuera de sí y de escombros y yeso.
La gente se despereza con sobresalto temiéndose lo peor. Paredes caídas y otras vidas rotas. Suman ya 869 familias de funerales y lápidas blancas, y grises, y negras. El pueblo español saca del armario el luto obligado. El luto negro como las almas de los diablos. Y Málaga volverá a ir al cementerio a recoger lágrimas y desesperación... y un poco de odio.
Y toda España volverá a gritar al unísono las mismas palabras. Muchacha viuda e hijo desgajado de padre. ¿Por qué firman una historia con su sangre? Muchas preguntas más les nacen del corazón a los españoles. Excesivas preguntas y ninguna respuesta. Y el pasar de los días no hacen remitir su dolor. Así seguimos día tras día esperando que un mañana, tal vez no muy lejano sean nuestras nucas los objetivos de los diablos.
Han sido los mismos de siempre. Siempre son los mismos de siempre, nunca cambian. No nos harán dar un paso atrás. Les seguiremos ofreciendo nuestra sangre de héroes. Tenemos muchos. Cada día la tristeza se come un trocito de nuestras almas y ya van ochocientos y pico trocitos. Pero España sigue teniendo más trocitos. Y a ti, demonio, te los seguiremos ofrendando, pero yo, triste y aturdido, yo hoy, he vuelto a derramar una lágrima por mi "trocito".
Ramón Varela Patón
















1 comentarios:
Amigo Ramón Varela, felicidades por tu escrito, poco puedo decir, ya lo has dicho todo. Comparto tu forma de pensar, incluso esas lagrimas que a veces se nos escapan de dolor y rabia. Un abrazo
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