El sirio Monzer Al-Kassar, extraditado a EEUU, es condenado a 30 años de cárcel

El sirio Monzer Al-Kassar, extraditado por el Gobierno ZP a Estados Unidos el pasado mes de junio, ha sido procesado este jueves por un tribunal federal y tendrá que purgar 30 años de cárcel. Si vive, porque teniendo ya 63 años y estando enfermo, es muy probable que muera entre rejas mucho antes

Los cargos que le han echado encima, a este millonario sirio que en varias ocasiones ayudo a los Servicios Secretos españoles en operaciones contra ETA y traficantes de toda ralea, son complot y tráfico de armas a favor de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).

Fue cazado en Madrid, en uno de esas trampas de película, a la que tan aficionados son los norteramericanos, cuando supuestos narcoguerrilleros le ofrecieron un montón de millones por un cargamento de armas.

En la trampa, jugó un papel instrumental Joe Bond, hasta hace poco agregado de la DEA en España y en la actualidad, tras muchas presiones de algunos policías españoles, destinado en Kabul, donde tiene mucho trabajo y un escenario mucho más peligroso y agotador que el que disfrutaba en Madrid.

Antes de aterrizar en España, Joe Bond fue agente especial de la agencia antidroga estadounidense en México. De madre mexicana y padre gringo, se crió en México y estudió Marketing y Empresa en Misisipi. Cuando quebró el astillero para el que trabajaba, un vecino, jefe de la policía estatal, le echó una mano. La DEA necesitaba un agente encubierto que hablase español y esa virtud ha sido una de las "armas" de Bond y el elemento que le permitió engañar a Al Kassar con facilidad.

La justicia estadounidense ha procesado a Al-Kassar, de 63 años, y a un cómplice, Luis Felipe Moreno Godoy, de 60 años, por "complot para proporcionar ayuda y medios materiales a una organización terrorista, para matar ciudadanos y militares estadounidenses, para comprar y utilizar misiles antiaéreos y para blanquear dinero", precisó el documento firmado por el fiscal Michael García.

Al-Kassar no ha sido condenado a muerte, ha sido condenado a cadena perpétua, porque eso se había pactado en el acuerdo de extradición entre Estados Unidos y España.

El detenido, que llegó a Nueva York el pasado junio extraditado desde España, argumentó durante el juicio, iniciado hace tres semanas, que tanto él como Luis Felipe Moreno Godoy, un chileno de 60 años, eran titulares de una empresa legal de venta de armas y creían que el trato que se les ofreció antes de la detención también era legal.

Sin embargo, un jurado de Manhattan declaró ayer culpables a los dos, por asociación para colaborar con una organización terrorista y planificar la muerte de estadounidenses con la venta ilegal de armas. «Monzer Al Kassar y Luis Felipe Moreno Godoy acordaron vender varios millones de dólares en armas letales para matar a estadounidenses», explicó el fiscal Michael García tras conocerse la decisión del jurado. Añadió que «en lugar de lograr millones de dólares, ahora se enfrentan a largas penas de prisión».

LA TRAMPA Y LA DETENCIÓN

La detención de Monzer Al-Kassar se produjo en junio del pasado año y a petición de la Agencia Antidroga de EE UU (DEA), cuya directora, Karen Tandy, y el fiscal de Nueva York, Michael García, presentaron en esa ciudad como una importante operación policial.

Al Kassar acababa de llegar a la terminal T-4 del aeropuerto Madrid-Barajas en un vuelo nocturno procedente de Málaga cuando le abordaron varios agentes del Grupo de Localización de Fugitivos de la policía judicial y le comunicaron su detención internacional. Ni él, ni el sirio ni el libanés que guardaban sus espaldas hicieron nada. Ambos, tras tantos años de colaborar con la Policía española y el CNI, dieron por supuesto que el "malentendido" se arreglaría en unas horas.

Monzer es un tipo especial. Lleva toda su vida caminando sobre el filo de la navaja y ha sido detenido y perseguido por tribunales de un largo rosario de países por graves delitos. En Estados Unidos, Canadá y Austria, países donde tiene prohibida la entrada, está declarado persona non grata.

En España, por razones obvias incluida su inestimable colaboración en el descubrimiento del arsebnal de Eta en Soko, vivía placidamente en su mansión marbellí, en la urbanización Atalaya del Río Verde, y tenía permiso de residencia.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Los artefactos fueron inutilizados con el propósito de asegurarse que no podrían ser empleados contra ningún objetivo en el caso de que escaparan del control policial.

Por su parte, la CIA facilitó a la Benemérita unos pequeños emisores de radio que fueron introducidos dentro del mecanismo de disparo de los misiles. De esta forma, siguiendo la señal que emitían, podía localizarse en todo momento la ubicación de los artefactos. Dos agentes de la CIA se desplazaron hasta San Sebastián para colaborar con los Servicios de Información de la Guardia Civil en el control a distancia de los misiles.

La entrega, en San Sebastián

Una vez manipulados los SAM-7, los agentes de Inchaurrondo utilizaron a dos traficantes de armas, a quienes no les resultó difícil contactar con Ignacio Pujana Alberdi, responsable entonces de la adquisición de armas en el mercado negro. Al terrorista le ofrecieron la venta de este armamento. Al final, ETA pagó 40 millones de peseta...

Anónimo dijo...

5 de noviembre de 1986. El comisario de la Policía de Aire y Fronteras (PAF) Jöel Catalá y el entonces teniente coronel de la Guardia Civil Enrique Rodríguez Galindo mantienen un tenso forcejeo verbal en la primera planta de la fábrica de muebles Sokoa, situada en la fronteriza localidad de Hendaya. «Aquí no hay nada, lo hemos inspeccionado todo», viene a decir el francés, cansado de que sus hombres busquen y busquen infructuosamente. «Hay que seguir, estamos seguros de que hay armas», insiste el español. Al final, el rifirrafe se zanja cuando un agente galo descubre la trampilla que da acceso al mayor arsenal de ETA descubierto hasta entonces y a la «oficina de contabilidad» de la banda, uno de sus secretos mejor guardados.

La insistencia del mando de la Guardia Civil estaba justificada. Se trataba de una operación de manual que empezó cuando los Servicios Secretos de Israel proporcionaron a la Benemérita dos misiles SAM-7 que les habían incautado a militantes palestinos....

Parajo dijo...

Este hombre ayudó a los servicios secretos españoles a desmantelar Sokoa, una cooperativa de muebles en Hendaya que servía de arsenal a ETA en 1986. Al ser un traficante de armas, pudo engañar a ETA al venderle 2 misiles SAM-7 que tenían emisores de radio. Con ellos pretendían tirar el helicóptero del Rey. La CIA y los servicios secretos israelíes ayudaron en la operación, pero fué él el que vendió los misiles los terroristas. Ese fue el principio del fin del santuario etarra en Francia.

Por eso se ha redactado así la información, porque ZP lo ha extraditado a EE.UU. para pagarle sus servicios.

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