La trampa del sexo tecnológico
Con el avance de la técnica, las formas de hacer sexo también van “evolucionando”. El sexo virtual es una forma de hacer sexo desde el anonimato, en el que dos o más personas se mandan mensajes explícitos por medio del móvil, mediante sms o mensajes multimedia, con imágenes o del MSN a través del ordenador; este último es el conocido como cibersexo. En ambos casos el tipo de sexo no conlleva ningún tipo de contacto.
A estas modalidades de sexo, también podemos sumar la del teléfono erótico, por todos conocida, que consiste en contratar una línea 803, poner un par de anuncios y esperar a recibir las llamadas de desesperados y necesitados a cambio de una tarificación por minuto que ronda el euro.
¿Dónde podemos encontrar estos tipos de sexo? Pues desagraciadamente los encontramos sin buscar; si abres un periódico y vas a la sección de anuncios porque deseas comprar un coche de segunda mano te los encuentras, si vas a poner un anuncio en cualquier portal de internet te encuentras numerosos anuncios que nada tienen que ver con el apartado en el que te encuentras donde ya no sólo chicas, sino chicos, mujeres maduras y diversidad de seres ofrecen sus servicios tanto reales como telefónicos. Si tienes una cuenta de correo electrónico también puedes ser objeto de recibir ofertas en tu propio e-mail, y el método más sencillo es el de recibir un sms en tu móvil, con un texto similar a: “Hola, pensé que querías conocerme, yo tengo ganas de compartir cositas contigo, ¿te animas?”. Como empieces a responder, ya sea por curiosidad o por la sensación de hambre que tienes estás perdido, ahí comienza el diálogo con alto contenido sexual.
Pero, ¿cuál es el peligro de todo esto? Pues que los adultos están en la opción de elegir, saben o se supone que saben lo que quieren, pero todos estos canales que se utilizan están también al alcance de los menores y adolescentes inmaduros. Lo que se puede tomar como un tema jocoso, una anécdota que puede contar un amigo, puede convertirse en un problema social porque es un campo abierto a la pornografía y la pedofilia.
En el caso del cibersexo el método puede ser más satisfactorio para el solicitante. Se puede quedar en un servicio en el que se intenta emular el sexo real de la forma más verosímil, cumplir fantasías que a su pareja nunca llegarían a proponer o experimentar situaciones diversas, como el sado o prácticas escatológicas, pero todo ello por medio del MSN; muchos lo completan por medio de la web cam. Por este método las anunciantes desarrollan sus armas de engaño para enganchar al cliente por medio de su imagen, movimientos y demás en tiempo real. En este caso la práctica sexual se convierte en más real, más cercana y por tanto es la que más adeptos tiene. ¿Qué peligro! Una cosa es ser cornudo con un amigo, pero ya serlo con una máquina debe ser lo más decepcionante del mundo.
Lo que comprobamos es que ya todo es posible; tienes todos vicios del mundo al alcance de tu mano, tanto si quieres como si no. La fidelidad ya la estaban considerando como algo pasado de moda, pero ya se está llevando a límites extremos. Ya nadie está a salvo de ser engañado, el hecho de que tengas a tu pareja trabajando horas y horas al ordenador ya no es símbolo ni señal de nada, es más si ves que lo tiene como una obsesión, lo más probable es que te la esté pegando con un ama de casa aburrida en bata de pirineos y rulos, con una extranjera sin papeles o incluso que te engañe con un chico que se hace pasar por mujer… todo esto puede conllevar a un aislamiento social, y a una menor productividad laboral ya que se convierte en una obsesión.
Así que ya sabes, si ves que cuando sales de marcha no te comes un rosco, pero te consideras un auténtico Don Juan en las artes amatorias por control remoto, mira de vez en cuando el saldo de tu móvil antes de que sea demasiado tarde.
















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