Zapatero & Rajoy
Zapatero y Rajoy pactan renovar la Justicia y volver al consenso antiterrorista
La primera reunión de la legislatura entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy sirvió para reconducir el diálogo institucional entre los líderes de las dos fuerzas políticas llamadas a alternarse en el poder y arrojó un balance nada desdeñable después de años de enfrentamiento. Ambos dirigentes alcanzaron una serie de acuerdos en cuestiones de Estado, como lo son la lucha antiterrorista y la Justicia, pero, por el contrario, mantuvieron las espadas en alto en economía, donde las fórmulas de uno y otro para salir de la crisis no son coincidentes, como tampoco es coincidente siquiera el diagnóstico de la situación.
Después de semanas alentando, a través de sus portavoces, la idea de que en la reunión de ayer iban a llegar a pactos en materia de Justicia y terrorismo, ambos dirigentes no defraudaron. El cálido recibimiento de Zapatero a la puerta del coche oficial lo presagiaba. Básicamente, se trataba de sacar de la pelea dos asuntos que habían envenenado la vida política española durante la pasada legislatura. Y lo hicieron con varios sobreentendidos, sin ajustar cuentas. Estableciendo «acuerdos y desacuerdos», en palabras del anfitrión. Por ejempo, «¿se entierra la crispación?», se le preguntó al presidente del Gobierno, el primero en comparecer -Rajoy estaba en ese momento yendo a la sede del PP Génova, donde posteriormente ofreció una rueda de prensa-: «Las cosas han cambiado», dijo Zapatero. «El 9 de marzo se dio un mandato político a quien ganó las elecciones y a quien las perdió», señaló sin citar la palabra crispación, que a los dirigentes socialistas no se les caía de la boca hasta hace unos meses. Tampoco quiso hablar de crispación el líder del PP, quien alegó que «siempre he manifestado mi voluntad a llegar a acuerdos de Estado» y dijo sentirse «satisfecho» de los pactos alcanzados ayer. «La reunión ha tenido sus partes positivas», dijo a modo de balance y como muestra de buena voluntad.
Lucha antiterrorista
Incluso la forma de presentar los temas tiene su significación. El líder socialista comenzó hablando del «entendimiento» en materia de terrorismo -al resto de los partidos les hizo una «invitación a compartirlo»-, que comprende cinco principios: estrategia antiterrorista compartida, apoyo a las víctimas, confianza en el Estado de Derecho, «reafirmación en una declaración política solemne» de que ETA no conseguirá ninguno de sus objetivos políticos y cooperación internacional.
Además, se va a modificar la Ley de Víctimas para convertir el mantenimiento del callejero etarra o de monumentos y plazas que exalten la violencia en delito de desobediencia, penado en el artículo 410.1 del Código Penal. Los alcaldes o ediles que mantengan esos homenajes se enfrentarán a penas de seis meses a dos años de inhabilitación especial.
También hay un capítulo dedicado a la reforma de la legislación penal para establecer penas accesorias, medidas de alejamiento, seguimiento y control de los etarras excarcelados, así como mecanismos de garantía para que hagan frente a sus responsabilidades civiles, tal y como adelantó ABC.
Zapatero no puso nombre ni apellidos a un acuerdo que no se materizalizará en ningún documento, aunque Rajoy dijo que la música le sonaba al «espíritu» y «letra» del Pacto Antiterrorista firmado en el año 2000. Asimismo, parece que los populares han decidido «aparcar» su exigencia de derogación de la moción aprobada por la Cámara Baja en 2005, donde se hablaba del «final dialogado» del terrorismo. Rajoy entiende que la afirmación de que no hay «vías políticas» en la lucha antiterrorista viene a dejar sin efecto dicha declaración parlamentaria.
Este nuevo clima de entendimiento en materia antiterrorista posibilitará una línea de interlocución de la que se harán cargo el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el responsable del PP de Justicia e Interior, el ex ministro Federico Trillo.
En el capítulo de la Justicia poco más tuvieron que hacer Zapatero y Rajoy ante el acuerdo que, en bandeja, les habían servido sus respectivos portavoces en el Congreso, José Antonio Alonso y Soraya Sáenz de Santamaría. A ellos también cabe atribuirles el trabajo previo sobre las nuevas medidas en delitos terroristas y a favor de las víctimas.
Modelo judicial único
Donde no hubo acuerdo fue en el diseño de un modelo judicial único para toda España, que Rajoy lamentó como una muestra de que «no hay garantía de igualdad de los ciudadadanos ante la Ley» ni un criterio unívoco dentro del PSOE. En todo caso, los populares entienden casi como un triunfo el balance de la reunión de ayer, primero por condicionar la renovación del CGPJ y del Tribunal Constitucional a un pacto global de la Justicia, al que se han avenido los socialistas y, en segundo lugar, por haberse adelantado en la petición de reformas penales para delitos de terrorismo y sexuales.
En cuanto a la renovación de órganos, el presidente del Gobierno comentó que desea que dicha renovación sea «equilibrada», tenga «máxima proporcionalidad» o, lo es lo mismo, su reparto se haga en función de la cuota de poder de cada partido y respete cierta paridad por sexos. Rajoy fue mucho más lacónico y se limitó a comentar que será en septiembre cuando se renueven.
















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