MAFIA RUSA: Un hombre de Petrov vendió el arma que mató a una senadora
Leonid Khristoforov, detenido en Mallorca, se compró un yate de 400.000 euros y una casa en la isla valorada en 1,9 millones de euros. Declaró que ganaba unos cien mil al año, pero ni los investigadores ni el juez le creyeron. Es miembro de la «Tambovskaya» y mantenía relaciones «estables, frecuentes e intensas» con el capo Gennadios Petrov. Es su jefe y le rendía pleitesía. Hacía cualquier cosa por él. Vivía en una fastuosa mansión, con su mujer, sus dos hijos y su madre. Cuando le detuvieron en calzoncillos ni se inmutó.
Llevaba varios años en Mallorca, «de forma increíble», tal y como ha apuntado la prensa rusa. La «Novaya Gazeta» no da crédito. Según este diario ruso, el mafioso fue el encargado de vender la ametralladora «Agran-2000» a los asesinos de la parlamentaria de la Duma, Galina Starovoitova. En un proceso judicial con gran repercusión, el ahora empleado de Petrov figuró sólo como testigo, pese a las pruebas acumuladas.
Starovoitova fue asesinada a tiros en su casa de San Petersburgo en 1998. Era una reputada activista de derechos humanos y miembro del partido demócrata, opositor a Boris Yeltsin, a quien criticó duramente por su campaña militar en Chechenia. Levantó su voz contra la todopoderosa influencia del FSB (Servicio Federeal de Seguridad), heredero del KGB y defendió a las minorías armenias y chechenas. Uno de los rumores que corrieron sobre su asesinato señalaba que la diputaba tenía en su poder una cinta con una conversación entre el gobernador petersburgués y miembros de una mafia.
Importación de cemento
«El tal Khristoforov», como le llama otro periódico en su país, se dedica a las órdenes del capo Petrov a la importación de cemento en Rusia falsificando el país de procedencia. Pero no es sólo un peón, como evidencia su nivel de vida. El juez Garzón considera que ha introducido en el mercado los beneficios obtenidos con las actividades delictivas valiéndose de sociedades españolas . El magistrado lo envió a prisión por un delito de asociación ilícita y otro de blanqueo.
Muy por encima de Khristoforov en el escalafón mafioso se encuentra Sergei Kuzmine, uno de los cuatro capos que los investigadores consideraban máximo responsable de la «comunidad criminal». Fue el único que logró escapar al cerco de la Brigada Central de Crimen Organizado y el Servicio de Información de la Guardia Civil, diseñado con especial celo. Estaba previsto que viajara a España en las fechas en que se desarrolló la operación pero una descomunal borrachera, regada con todo tipo de licores y mujeres de pago, le dejó fuera de la circulación y frustró los planes de los agentes.
Kuzmin tenía relaciones personales y de negocios con Malyshev, Petrov e Izgilov -con Petrov incluso coincidió en una prisión rusa-. Svetlana Kuzmina también fue detenida y enviada a prisión. Ha estado casada con Sergei Kuzmine y aunque, al parecer, ya no lo está convive con él cuando éste visita periódicamente nuestro país. El capo sabe que las sociedades en las que aparece como titular son sólo una tapadera para ocultar la procedencia ilícita de fondos y la propiedad de los bienes. Lo importante es amasar dinero sin importar de dónde viene ni adónde va.
















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