ETA ordenó matar a Marlaska cuando Zapatero aún tenía contactos con la banda
Fue en febrero de 2007 cuando la dirección de ETA, en aquellas fechas en manos de «Josu Ternera», ordenó a los «liberados» Arkaitz Goikoetxea -detenido- y Jurdan Martitegi -huido- que cruzaran la frontera de Francia y se trasladaran al País Vasco para formar el «comando Vizcaya» con el objetivo de localizar y planificar un atentado contra el juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska. Cuando los cabecillas etarras dieron estas instrucciones faltaban cuatro meses para que dieran por roto «oficialmente» su «alto el fuego» (6 de junio de 2007).
Pero esto no es todo. Mientras los dos «liberados» planifican cómo seguir los pasos del magistrado con el fin de quitarle la vida, el Gobierno de Zapatero seguía manteniendo contactos con la banda en un intento a la desesperada de recuperar el «proceso de negociación» después del atentado de la T-4, cometido en diciembre de 2006. De hecho, el propio Zapatero reconoció en una entrevista que enviados suyos habían mantenido reuniones con los terroristas tras el asesinato de los inmigrantes ecuatorianos Carlos Palate y Diego Estacio.
La orden de ETA de asesinar a Marlaska la confesó el «liberado» Goikoetxea a la Guardia Civil. En el interrogatorio también reveló la fecha en que cruzó la frontera, junto a Martitegi, para montar la infraestructura del «comando Vizcaya» en Bilbao, y captar colaboradores. No se descarta que la mayoría de los «legales» del «complejo» hubieran sido reclutados durante la tregua.
Goikoetxea sabía que el magistrado tiene una casa en la urbanización El Cardizal, en la localidad riojana de Ezcaray. De hecho, los padres de su novia Maialen Zuazo -detenida- poseen una vivienda en el mismo complejo. Esta casa fue registrada el pasado miércoles, pero en su interior no se encontró, de momento, nada significativo. Para hacer la información sobre el magistrado, los terroristas se desplazaron varias veces a este lugar, pero no le localizaron ni consiguieron datos sobre él.
Mano dura
Previamente a la orden ETA, el juez Marlaska había tomado importantes decisiones contra ETA y su entramado político. Además de la operación «El Faisán», que supuso el desmantelamiento en plena tregua de una red del «impuesto revolucionario» (junio de 2006), el juez prohibió a Batasuna que celebrara en el BEC de Baracaldo -los etarras tenían planos del lugar- lo que hubiera sido su primer congreso después de su ilegalización. También admitió en julio de 2005 la querella contra el PCTV, investigación que ha desembocado en la posible ilegalización de este partido que goza de escaños en el Parlamento de Vitoria.
Cerca de la vivienda del magistrado en Ezcaray, el «complejo Vizcaya» tenía un «zulo» de tres por tres metros excavado junto al muro de la Iglesia de Tresfuentes. En Valgañón, que tiene 155 habitantes, los agentes de la Guardia Civil encontraron un subfusil, diversa munición, herramientas para robar coches y una caja de Valium. También en Ezcaray, la Guardia Civil practicó ayer un registro de más de siete horas en un piso presuntamente utilizado por la banda terrorista ETA como laboratorio y piso de seguridad, informa Efe.
Pero Goikoetxea no sólo ha revelado a la Guardia Civil los planes de la dirección etarra contra el magistrado, sino que también «cantó» la localización de un segundo «zulo» con 125 kilos de explosivo. El escondite estaba en Pazuengos, a unos 20 kilómetros de Valgañón.
La Benemérita informó al juez Baltasar Garzón, que ha dirigido la operación contra el «complejo Vizcaya», de las confesiones de Goikoetxea, por lo que el magistrado decidió el traslado del detenido hasta La Rioja para levantar acta de la existencia del escondite y retirar el material. A las dos de la tarde de ayer, dos helicópteros del Instituto Armado partieron de Madrid con el etarra, varios agentes encargados de su custodia, el propio juez y un fiscal de la Audiencia Nacional. Una hora más tarde aterrizaron junto al campo de fútbol de Santo Domingo de la Calzada y se dirigieron a la zona donde el «liberado» dijo que se encontraba el «zulo».
El explosivo y otros componentes para fabricar bombas estaban en el interior de bidones de plástico. También fueron halladas placas de matrícula de Portugal, Francia y España, detonadores y cordón detonante. Los 125 kilos de material explosivo consisten en polvo de aluminio, nitrometano -ETA robó 2.000 litros de esta sustancia en Francia en octubre de 2007- y nitrato amónico. Al igual que en el primer «zulo», en el segundo ocultaban tranquilizantes. En total, se emplearon cuatro horas en la localización del «zulo», registro e inventariado. Así, a las siete de la tarde el detenido y la comitiva judicial regresaron a Madrid en los helicópteros.
















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