El PSC exige una España federal
Defiende en su XI congreso una reforma de la Constitución para que Cataluña tenga voz en los organismos europeos
Asegura que Cataluña es «una nación con un territorio, una lengua, una cultura y una historia propias».
La vocación federalista del PSC y su inspiración catalanista se tradujo ayer en una petición formal de reformar la Constitución Española de tal manera que Cataluña pueda tener voz propia en Europa. Los socialistas catalanes creen necesaria una modificación de la Carta Magna que incorpore «los últimos avances del Estado de las Autonomías en un sentido federal». La reclamación del PSC se hace eco de los principios del Estatut, un texto que también recoge la promoción institucional de Cataluña en la Unión Europea.
La voz propia de Cataluña y de los socialistas catalanes han sido los principales asuntos de interés del XI congreso del PSC, que se clausurará hoy con la intervención del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez. Apenas ha habido díscolos en un congreso que ha ido aprobando todos sus documentos por unanimidad o por aplastantes mayorías.
El primer secretario, José Montilla, y su mano derecha, José Zaragoza, mantuvieron en todo el momento el control. De nada sirvieron, por ejemplo, los esfuerzos del ala catalanista del PSC por lograr que sus 25 diputados puedan formar un grupo propio en el Congreso. Los socialistas catalanes seguirán integrados en la disciplina del PSOE y, por tanto, las reivindicaciones de dirigentes como Ernest Maragall y Antoni Castells seguirán siendo eso, reivindicaciones. «La comisión ejecutiva del partido establecerá en cada momento la articulación parlamentaria más adecuada y eficaz para que se exprese con claridad el perfil propio del socialismo catalán», dice el texto que se ratificó por unanimidad.
Pese a saber que era imposible que su demanda prosperara, Ernest Maragall (hermano del ex presidente catalán) quiso dejar constancia de sus argumentos en una discusión que, según algunas fuentes, fue «acalorada».
Los socialistas catalanes han intentado impulsarse hacia la centralidad política en su undécimo congreso, aprovechando la «deriva soberanista» de Convergència. Para hacerlo, se desmarcaron de la radicalidad laicista del PSOE y de su viraje izquierdista. El PSC y, en especial, el católico José Montilla, mantiene una relación fluida con la Iglesia catalana. Por eso, el PSC subrayó que no enfoca la laicidad desde la «ideología anticlerical», sino con «ética universalista».
Al cierre de esta edición, quedaba por clarificar la ejecutiva. Montilla sí anunció que Isidre Molas (Barcelona, 1940) sería el presidente de la formación de la que él tiene el control como primer secretario. Manuela de Madre repite como vicepresidenta. Molas es catedrático y tiene una amplia trayectoria. Senador desde el año 2000, era el máximo responsable socialista en la Entesa Catalana de Progrés.
















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