MARIANO RAJOY BREY ¿?
Rajoy se compromete a llevar al PP a la victoria «porque España nos necesita»
El reelegido presidente del Partido Popular puso ayer punto y final a la que ha constituido, sin duda, una de sus citas más difíciles. Y lo hizo con un discurso en clave de futuro cuajado de críticas al Gobierno socialista, al que pretende sustituir e intentando insuflar a los suyos la idea de las crisis superadas.
No obstante, acusó el esfuerzo de estas últimas semanas y le costó redondear una intervención en la que abogó por «aglutinar a esa mayoría de españoles que estamos dispuestos a convocar». A juicio del líder popular, «España nos necesita» y animó a entrar en la senda de la «ilusión, de la constancia, de la claridad y de las puertas abiertas, que es la que lleva al triunfo y al Gobierno».
Rajoy resumió el XVI congreso nacional de la siguiente manera: «Estamos unidos, hemos reafirmado principios y refrescado ideas». Apenas hubo alusiones a la reciente crisis ni, mucho menos, reproches, pues esos ya los vertió durante su discurso del sábado, en la presentación de su candidatura a la presidencia del partido. Respecto a los críticos, se limitó a decir que «no voy a prescindir de nadie, necesito a todos y, con la mayor humildad, necesito la ayuda de todos». Y a los que desde el principio le dispensaron su apoyo les dijo que «el recuerdo de vuestro gesto va a quedar muy bien custodiado en mi corazón».
Guiño a la prensa
Tampoco se ahorró un guiño a los medios de comunicación cuando, en su única concesión a esa ironía que maneja tan bien, señaló que «no tengo la más mínima duda de que habrán disfrutado mucho a lo largo de los últimos tiempos», en referencia a los ríos de tinta que ha hecho correr la información sobre el PP.
Se trataba de pasar página, de dar por cerradas muchas heridas que, sin embargo, tardarán en curar a tenor de las palabras y actitud de muchos de sus críticos. Pero él animó a «trabajar sin desmayo» para convencer a los ciudadanos, para volver a casa y «ponerse a trabajar con la alegría y confianza de saber que España nos está esperando».
En una de sus pocas concesiones a la emotividad, recordó los treinta años que lleva de militancia en el partido o «al servicio de los españoles», lo que le sirvió para hacer dos agradecimientos expresos a sus antecesores políticos: uno, a Manuel Fraga, y otro a José María Aznar, presentes en el acto, por haberle dado la primera y segunda «oportunidad», respectivamente.
A lo largo de estos treinta años, continuó narrando Rajoy, «ha habido momentos buenos y otros que no eran tan buenos. Es verdad que a veces hemos pasado sinsabores, pero los hemos pasado juntos por ser fieles a nuestros valores». A pesar de todo lo acontecido desde la derrota electoral del 9 de marzo, aseguró Rajoy que nunca le había faltado el calor del partido, el mismo que le ha permitido mantenerse «fuerte e ilusionado» para optar a la reelección.
Rajoy hacía estas consideraciones en presencia de los secretarios generales de UGT y de Comisiones Obreras, Cándido Méndez y José María Fidalgo, respectivamente; del presidente de la patronal CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, y del presidente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio, Javier Gómez Navarro, que se contaban entre los invitados a la clausura. Pero las presencias más significativas fueron las de los representantes de CiU, -el diputado Pere Macías, el senador Jordi Casas y Manel Silva- y Manu Cabrera, de Coalición Canaria, dos formaciones políticas potenciales y aliadas en caso de triunfo.
«Desgobierno» y «pasividad»
Rajoy aprovechó ese auditorio para hacer un repaso crítico de la ejecutoria socialista y de la situación del país. Habló de «desgobierno», de «irresponsable pasividad», de Gobierno «timorato», de «desidia» y hasta de «engaño». A juicio del líder del primer partido de la oposición, «este Gobierno no va a resolver los problemas porque no los reconoce». Pero aún reconociéndolos, lo peor «es que no sabe qué hacer». El Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero «nació para gobernar en la bonanza. Otra cosa es hacer frente al mal tiempo. No están preparados -agregó- para enfrentarse a ninguna clase de dificultad». Frente al retrato que pintó del PSOE, él se ofreció como representante de un partido «que reconoce su deber y no le tiemblan las piernas».
No dio fórmulas mágicas, pero sí expuso una serie de líneas esenciales con una singular alusión a las víctimas del terrorismo. «Estaremos siempre al lado de las víctimas, siempre. Representan nuestra razón moral en la lucha contra el terror», dijo para defender a continuación la «actitud inequívoca» del Partido Popular frente al terrorismo «sin dudas ni vacilaciones». En definitiva, sentenció Mariano Rajoy, «España necesita un Gobierno mucho mejor que el que tenemos» y, también, «una oposición que sepa construir, denunciar los errores y ofrecer alternativas».
Señaló que su reelección es producto del deseo de los militantes de su partido y no porque haya querido «una multinacional, un sindicato u otra organización que no sea el PP». «Podéis volver a casa con la cabeza bien alta», animó a unos compromisarios deseosos de aplaudir. Su compromiso para llevar al PP a la victoria es, aseveró, «más fuerte que nunca. Os lo debo a todos». Y en un símil futbolístico se despidió con un «el PP está en la final y vamos a ganar».
No obstante, acusó el esfuerzo de estas últimas semanas y le costó redondear una intervención en la que abogó por «aglutinar a esa mayoría de españoles que estamos dispuestos a convocar». A juicio del líder popular, «España nos necesita» y animó a entrar en la senda de la «ilusión, de la constancia, de la claridad y de las puertas abiertas, que es la que lleva al triunfo y al Gobierno».
Rajoy resumió el XVI congreso nacional de la siguiente manera: «Estamos unidos, hemos reafirmado principios y refrescado ideas». Apenas hubo alusiones a la reciente crisis ni, mucho menos, reproches, pues esos ya los vertió durante su discurso del sábado, en la presentación de su candidatura a la presidencia del partido. Respecto a los críticos, se limitó a decir que «no voy a prescindir de nadie, necesito a todos y, con la mayor humildad, necesito la ayuda de todos». Y a los que desde el principio le dispensaron su apoyo les dijo que «el recuerdo de vuestro gesto va a quedar muy bien custodiado en mi corazón».
Guiño a la prensa
Tampoco se ahorró un guiño a los medios de comunicación cuando, en su única concesión a esa ironía que maneja tan bien, señaló que «no tengo la más mínima duda de que habrán disfrutado mucho a lo largo de los últimos tiempos», en referencia a los ríos de tinta que ha hecho correr la información sobre el PP.
Se trataba de pasar página, de dar por cerradas muchas heridas que, sin embargo, tardarán en curar a tenor de las palabras y actitud de muchos de sus críticos. Pero él animó a «trabajar sin desmayo» para convencer a los ciudadanos, para volver a casa y «ponerse a trabajar con la alegría y confianza de saber que España nos está esperando».
En una de sus pocas concesiones a la emotividad, recordó los treinta años que lleva de militancia en el partido o «al servicio de los españoles», lo que le sirvió para hacer dos agradecimientos expresos a sus antecesores políticos: uno, a Manuel Fraga, y otro a José María Aznar, presentes en el acto, por haberle dado la primera y segunda «oportunidad», respectivamente.
A lo largo de estos treinta años, continuó narrando Rajoy, «ha habido momentos buenos y otros que no eran tan buenos. Es verdad que a veces hemos pasado sinsabores, pero los hemos pasado juntos por ser fieles a nuestros valores». A pesar de todo lo acontecido desde la derrota electoral del 9 de marzo, aseguró Rajoy que nunca le había faltado el calor del partido, el mismo que le ha permitido mantenerse «fuerte e ilusionado» para optar a la reelección.
Rajoy hacía estas consideraciones en presencia de los secretarios generales de UGT y de Comisiones Obreras, Cándido Méndez y José María Fidalgo, respectivamente; del presidente de la patronal CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, y del presidente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio, Javier Gómez Navarro, que se contaban entre los invitados a la clausura. Pero las presencias más significativas fueron las de los representantes de CiU, -el diputado Pere Macías, el senador Jordi Casas y Manel Silva- y Manu Cabrera, de Coalición Canaria, dos formaciones políticas potenciales y aliadas en caso de triunfo.
«Desgobierno» y «pasividad»
Rajoy aprovechó ese auditorio para hacer un repaso crítico de la ejecutoria socialista y de la situación del país. Habló de «desgobierno», de «irresponsable pasividad», de Gobierno «timorato», de «desidia» y hasta de «engaño». A juicio del líder del primer partido de la oposición, «este Gobierno no va a resolver los problemas porque no los reconoce». Pero aún reconociéndolos, lo peor «es que no sabe qué hacer». El Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero «nació para gobernar en la bonanza. Otra cosa es hacer frente al mal tiempo. No están preparados -agregó- para enfrentarse a ninguna clase de dificultad». Frente al retrato que pintó del PSOE, él se ofreció como representante de un partido «que reconoce su deber y no le tiemblan las piernas».
No dio fórmulas mágicas, pero sí expuso una serie de líneas esenciales con una singular alusión a las víctimas del terrorismo. «Estaremos siempre al lado de las víctimas, siempre. Representan nuestra razón moral en la lucha contra el terror», dijo para defender a continuación la «actitud inequívoca» del Partido Popular frente al terrorismo «sin dudas ni vacilaciones». En definitiva, sentenció Mariano Rajoy, «España necesita un Gobierno mucho mejor que el que tenemos» y, también, «una oposición que sepa construir, denunciar los errores y ofrecer alternativas».
Señaló que su reelección es producto del deseo de los militantes de su partido y no porque haya querido «una multinacional, un sindicato u otra organización que no sea el PP». «Podéis volver a casa con la cabeza bien alta», animó a unos compromisarios deseosos de aplaudir. Su compromiso para llevar al PP a la victoria es, aseveró, «más fuerte que nunca. Os lo debo a todos». Y en un símil futbolístico se despidió con un «el PP está en la final y vamos a ganar».
















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